El vicepresidente participó en el “Festival Diálogos de Verano” en la ciudad de México y explicó los cuatro pilares para apuntalar un gobierno progresista

Jueves 18 de julio de 2019

(CIUDAD DE MÉXICO).- El vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, participó, este mediodía, en el “Festival Diálogos de Verano. Fiesta de las Ciencias y Humanidades”, en el teatro de la Ciudad Esperanza Iris, organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, que se desarrolla entre el 9 y 21 de julio, en la ciudad de México, en el cual expuso el tema “Las tareas de los gobiernos progresistas”, junto a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México.

“Un gobierno progresista tiene que pensar en la economía y un plan de mejora ascendente de las condiciones de vida, cómo modificar los preceptos lógicos, morales y procedimentales que hacen la vida cotidiana; tiene que pensar en cómo incorpora mayor participación, pero también debe preservarse a sí mismo como un colectivo ético frente a la sociedad”, afirmó la autoridad boliviana.

Asimismo, señaló que los gobiernos progresistas, revolucionarios, que buscan transformar el mundo, que buscan expandir las relaciones de igualdad, de justicia y de bienestar de sus poblaciones, según la experiencia desde el gobierno, deben tener en cuenta esos pilares para apuntalar procesos progresistas.

“El primero, la gestión económica, crecimiento y estabilidad. Un gobierno progresista, revolucionario y/o de izquierda es portador de esperanzas, de expectativas y sueños que permiten lo imposible: que personas progresistas rompan las cadenas de mando de gente poderosa y lo hace con el espaldarazo del pueblo, su movilización, su voto y su acción colectiva”, pero, un gobierno progresista no puede ser administrador de la pobreza, sino de mejora social, explicó.

Asimismo, indicó que un gobierno progresista tiene que “crear un tipo de organización económica que vaya mostrando que valió el sacrificio, el esfuerzo y la pena la movilización porque eso también se traduce en una mejora de sus condiciones materiales, el incumplimiento de ello puede generar procesos de regresión ultraconservadora muy duros, que llevan a la izquierda a perder las posibilidades de gestión de gobierno durante décadas”, agregó.

“Un gobierno de izquierda tiene que saber administrar un nuevo modelo de gestión económica capaz de realizar, a mediano y largo plazo, pequeñas mejoras que le den a la gente una perspectiva de bienestar a largo plazo”, reflexionó.

Como segundo pilar, García Linera indicó que un gobierno progresista debe hacer un gran esfuerzo para avanzar en la democratización social, mediante la participación de la población en la toma de decisiones, “las izquierdas se caracterizan por procesos de democratización, a veces por oleadas, a veces intermitentes, a veces sistemáticos”, dijo.

De igual manera, indicó que es fácil decirlo pero complicado realizarlo y de esto surge una paradoja “centralizo o descentralizo”, centralizar es Estado, descentralizar es movimiento social y democratización, pero que se debe saber mantener un equilibrio entre ambos escenarios, “hay más esperanza cuando más gente de los que antes nunca eran tomados en cuenta, son consultados y sus opiniones, buenas o malas, son tomadas en cuenta por un gestor de gobierno”, agregó.

El tercer pilar es el tema de sentido común, el orden lógico con el que el ser humano se ubica en el mundo desde que nace, que tiene que ver con el comportamiento mediante esquemas lógicos, morales, procedimentales e instrumentales no reflexionados, pero que ordenan la vida.

“Un proceso progresista o revolucionario significa la transformación de una parte del sentido común, lo que no era esperable, sucede (…) Esa ruptura del sentido común conservador, machista, autoritario, antidemocrático, jerárquico se da con un proceso revolucionario sino no puede haber gobierno progresista, pero no es total”, aclaró.

El vicepresidente indicó que a su criterio lograr esta ruptura es lo más difícil porque requiere hasta generaciones para cambiar el sentido común, “pero si un gobierno progresista no se esfuerza desde ahora y se contenta con el éxtasis de la victoria, de la elevada votación y del apoyo popular, está muy corto y uno tiene que tener miradas de corto y largo aliento, en este último, el sentido común progresista igualitario, comunitario, participativo y de equilibrio debe ser introducido gradual y sistemáticamente”, agregó.

Y como último pilar, García Linera dijo que no se debe dejar de lado la ética del revolucionario, del progresista, para esto se refirió a que los gobiernos progresistas llegan al poder por su palabra y su moral, entonces la gente ve a una mujer o a un hombre íntegro y eso se debe mantener como una constante a lo largo de la gestión de gobierno, además, los gobiernos progresistas significan la incursión de una nueva élite social a la gestión de gobierno, “más plebeya, más popular, distinta, más noble”.

“De algo que nunca nos podremos levantar es cuando perdemos la moral, eso te liquida, liquida a la autoridad y a toda una generación, eso la gente no perdona, es preferible perder la aprobación de una ley o una elección, pero nunca perder lo que nos permite levantarnos las veces que sea necesario; si pierdes la moral, no tienes cómo levantarte nunca más y la gente habla de sancionar hasta la siguiente generación”, reflexionó.