Magistral exposición de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia en la UNAM de México

Martes 7 de febrero de 2012

(MÉXICO-DF).- El vicepresidente del Estado Plurinacional, Álvaro García Linera, en una magistral disertación, expuso el martes el proceso de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia que se sustenta en los pilares de la Plurinacionalidad, la Economía Plural y la Autonomía Territorial, en instalaciones del auditorio del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Frente a un abarrotado auditorio, el Segundo Mandatario de Bolivia, explicó la crisis del Estado neoliberal de su país en los años 2000, 2001, 2002, 2003 frente a una fuerza social emergente que empieza a posicionar la demanda de nacionalización de las principales empresas y de sus recursos naturales renovables y no renovables.

La nueva agenda social, junto a las recurrentes movilizaciones y bloqueos de caminos limita la toma de decisiones de las principales entidades del Estado como el Gobierno, sus ministerios y el Congreso Nacional que siempre recurrían a la Embajada de Estados Unidos y los organismos de financiamiento como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Bando de Desarrollo Económico (DID) y otros para fijar una agenda de trabajo.

A ese proceso, García lo calificó como el primer elemento de la crisis política de su país, que fue sucedida por la toma de decisiones de las clases sociales, consolidando una nueva forma de modificación de la estructura de toma de decisiones a través de las organizaciones indígenas, urbanas y rurales.

Un nuevo sentido común se posiciona, la posibilidad de que los indígenas sean poder y la exigencia de una Asamblea Constituyente agudizando la crisis estatal neoliberal con la demanda generalizada de recuperación de los recursos públicos, frente a una élite de poder discriminadora y racista. Dos clases de poder se consolidan y surge lo que el Vicepresidente boliviano denominó “el empate catastrófico”.

La tercera etapa, se da, en el momento en que el bloque indígena se vuelve gobierno a través de una fuerza asociativa popular de indígenas, clases medias, obreras y profesionales bajo el liderazgo de Evo Morales, que asume la Presidencia con el 54 por ciento de votos en las elecciones de diciembre de 2005.

“(Cuarta etapa) En medio de ese empate catastrófico las fuerzas insurgentes adquieren el control de gobierno, no así del poder todavía. El tema del poder aún no habrá sido resuelto. Acompañamos al presidente Evo el año 2006 y 2007, lanzamos la Asamblea Constituyente y viviremos un proceso de asedio y conspiración muy duro. El 2006 habrá intentos de corridas bancarias, eran acciones golpistas para generar una histeria colectiva contra la Presencia de un indígena y de los movimientos sociales convertidos en gobierno”, manifestó.

“Vendrá la Asamblea Constituyente torpedeada de todos lados. La Asamblea Constituyente que era el escenario para reordenar nuevamente la nueva contextura de la sociedad de la descolonización, la presencia de lo público, de lo comunal, de lo privado y de lo estatal. Este horizonte de hacia dónde empujar las fuerzas económicas de nuestro país tendrá un proceso de conspiración, de persecución a dirigentes campesinos por su poncho, por su pollera, sus casas quemadas por ser del MAS (Movimiento Al Socialismo)”, explicó.

“Por supuesto, la medialuna, la oligarquía terrateniente, hacendal y extranjerizante vinculados a mercados externos hará una coalición territorial para conspirar contra el país, para sabotear la Asamblea Constituyente y a medida que íbamos dando pasos con dificultades a lanzarse con un golpe de estado. El año 2008 se da un golpe de estado en Bolivia, cinco de nueve departamentos no controla el gobierno”, precisó el Vicepresidente.

En ese afán, la oligarquía sublevada cometió el error de propiciar una masacre de indígenas y campesinos en el departamento de Pando —región amazónica en la frontera con Brasil— y le permite al gobierno retomar esa región y poco a poco ir recuperando los otros cuatro departamentos tomados por la oposición.

La derrota de la oligarquía permite la expulsión del embajador de Estados Unidos en Bolivia, arquitecto y financiador del golpe de estado, y se logra la construcción de la nueva Constitución Política del Estado en el Asamblea Constituyente fruto de acuerdos con sectores urbanos de clase media opositora con la inclusión de la autonomía que consolida un proyecto de Estado con tres ejes.

“Le hemos llamado el trípode de la estatalidad boliviana: plurinacionalidad, economía plural y autonomía. La plurinacionalidad es pueblos indígenas conduciendo el Estado que abarca a todos (indígenas y no indígenas) en igualdad de condiciones y con respeto a sus culturas y tradiciones. Economía plural que es el reconocimiento a una diversidad de modos de producción. Y el eje de la autonomía territorial de los departamentos y de la autonomía de determinados pueblos indígenas que son minoritarios”, aseguró.

“En ese sentido temporalmente hoy el horizonte de la lucha política está enmarcado en este horizonte de la Constitución y del gobierno de los movimientos sociales, no ha surgido otro proyecto, puede surgir con el tiempo, pero hoy es el único proyecto de sociedad, de economía y de Estado, y las diferencias son de profundizar uno u otros aspectos, de radicalizar uno u otro aspecto. Con esta Constitución y el nuevo horizonte de época se cierra la cuarta etapa”, precisó.

García Linera, explicó que la quinta etapa denominada “contradicciones creativas al interior del bloque de poder” que se han dado desde el año 2009, 2010 y 2011 a partir de la dinámica de los movimientos sociales que derivan en tensiones.

Se genera a partir del interés de lo común y el colectivo, como es el caso de los maestros y trabajadores en salud de su país que exigen el aumento salarial con recursos de las reservas internacionales que son el ahorro de todos los bolivianos para que se conviertan en salario para pocos, contradicción entre el interés de todos con el interés de pocos.

Otro ejemplo es el caso de los indígenas que marcharon exigiendo al Estado que todas las tierras fiscales pasen únicamente a su propiedad, un número aproximado de 200 mil personas que en promedio cada uno tiene 70 hectáreas, por familia 400 hectáreas, dejando a más de seis millones de campesinos de tierras altas quechuas y aymaras sin acceso a tierras fiscales.

“Esto un poco ha sido la dinámica en los últimos años, una tensión creciente entre beneficio colectivo para todos y beneficio común para pocos. Es normal, es parte del movimiento de los ciclos de asenso y descenso del movimiento social que ha entrado a un periodo de repliegue corporativo”, explicó.

“Son las tensiones que vivimos, hermosísimas tensiones revolucionarias de un proceso vivo, de un proceso que se retroalimenta a cada rato y que modestamente ofrece sus experiencias a las experiencias del resto de los pueblos del continente”, concluyó el Vicepresidente del Estado Plurinacionalidad de Bolivia, Álvaro García Linera.